Nota informativa sobre alegaciones al Plan hidrológico de las Islas Baleares

 

ASAJA-BALEARS PRESENTA ANTE LA CONSELLERIA DE MEDIO AMBIENTE UN PLIEGO DE ALEGACIONES A LA PROPUESTA DE REVISIÓN ANTICIPADA DEL PLAN HIDROLÓGICO DE LAS ISLAS BALEARES

ASAJA-BALEARS denuncia que el borrador demoniza al sector más débil de la economía balear, el sector agrario, ya que en el plan se sigue condicionando y trabando a la actividad agraria. Prohibir o limitar el uso del agua al sector agrario no solucionará los problemas de sobreexplotación de los acuíferos.

Palma, 8 de marzo de 2018.

 

Según Joan Simonet, Gerente de ASAJA-Balears, y tras analizar la documentación puesta en exposición pública, ésta resulta una propuesta desilusionante. Se esperaba un plan hidrológico mucho “más sólido y valiente” que entrase a fondo en los graves problemas que tiene el ciclo del agua en las Islas. La propuesta analizada “no aporta nada nuevo, nada potente, ni siquiera desde el punto de vista ambiental”. Asimismo, desde ASAJA-Balears se indica que lo redactores del documento “se han limitado a copiar la mayor parte del plan existente sin hacer apuestas ni por la protección real de los acuíferos ni por la mejora de la depuración”. Tampoco se apuesta seriamente por la reutilización inteligente de las aguas regeneradas ni se hace hincapié en la obligación en la reducción drástica de las pérdidas en las redes de suministro urbano. “Tenemos la impresión de encontrarnos ante un documento hecho con prisas y con poco rigor”, subraya Simonet.

 

Desde ASAJA-Balears se denuncia, además, que en el borrador se continúa demonizando al sector más débil de la economía balear, el sector agrario, ya que en el plan se sigue condicionando y trabando la actividad agraria. Algo, que en palabras de Joan Simonet, resulta curioso pues, por una parte, el documento deja muy claro que el sector agrario ha hecho los deberes con respecto al uso del agua, según datos de la propia conselleria expuestos en la documentación, el sector agrario ha reducido las extracciones de agua subterránea en algo más del 89% (de los 155 hm3 de 1992 a los 17 hm3 anuales). Sin embargo, sigue siendo el sector al que se le imponen más restricciones y condiciones para acceder a un recurso imprescindible para lograr una agricultura productiva y rentable que reduzca la dependencia externa de alimentos y genere unas rentas dignas a los agricultores.

 

 

ASAJA-Balears considera que se debería actualizar en el tiempo los estudios y datos que se manejan, ya que da que pensar que el sector agrario extraiga la mitad de agua (17 hm3) que las viviendas aisladas en suelo rústico (33 hm3), sin conocer si en estas cifras están contabilizadas las viviendas ilegales. Un síntoma que, según Joan Simonet, “demuestra que los problemas de urbanización del campo no tienen nada que ver con la actividad agraria y complementaria, sino que la persecución de la normativa urbanística sobre la agricultura ha hecho más rentable hacer viviendas que instalaciones agrarias competitivas”.

 

Desde ASAJA-Balears se apunta a que hay que poner en valor que el sector agrario genera importantes bienes públicos para el desarrollo de las Islas Baleares, servicios ambientales fundamentales para su economía y bienestar de sus habitantes como la captación e infiltración del agua en el subsuelo ayudando a la recarga de los acuíferos, también del agua regenerada, mejorando además su nivel de depuración por “filtro verde”. Si se quiere hacer viable y sostenible el sector agrario, se ha de incrementar la renta agraria aumentado la superficie de regadío, reutilizando el agua regenerada y, de paso, recargar los acuíferos y priorizar las nuevas extracciones para los usos agrarios.

 

ASAJA-Balears subraya que prohibir o limitar el uso del agua al sector agrario o a los particulares que habitan en el campo y realizan agricultura no solucionará los problemas de sobreexplotación de los acuíferos. ASAJA-Balears además insiste en que en el borrador se continúa responsabilizando a la agricultura y la ganadería como fuentes de contaminación.

 

Por todo esto, ASAJA-Balears propone un nuevo articulado, por ejemplo, en cuanto a la reutilización de las Aguas Regeneradas, pues se considera que se debería centrar para nuevos regadíos con aguas regeneradas. Los nuevos regadíos con aguas depuradas son una oportunidad para el campo balear pues el margen bruto de las explotaciones de regadío es muy superior a las de secano; además manifiestan una mayor resistencia a enfermedades y plagas (Xylella). Además, no se debería establecer un canon para las explotaciones agrarias ya que su actividad genera beneficios sociales que nunca son compensadas por la totalidad de la sociedad.

 

 

ASAJA-Balears se opone también a la creación de la figura de Humedal Potencial, tal y como aparece definida, ya que afectará a zonas agrícolas en varios casos. Y eso condiciona sus usos y se establecen normas y directrices para que se abandone la actividad agraria y se recuperen los niveles de encharcamiento de aguas previos.

 

Por otra parte, desde ASAJA-Balears se celebra que, por fin, la Autoridad Hidráulica reconozca que debe llevar a cabo la delimitación de las zonas inundables mediante la elaboración de mapas de peligrosidad de inundación, dando por hecho que esas no existen, algo que desde ASAJA-Balears se lleva manteniendo hace años. No se está de acuerdo con que, mientras la Autoridad Hidráulica haga los deberes, se tomen como referencia unos mapas que no se hicieron para tal fin.

 

Además, desde ASAJA-Balears se propone revisar la cuestión de la utilización del agua extraída en una autorización de un pozo que sea únicamente en la parcela donde éste se encuentre.

 

ASAJA-Balears añade además una batería de propuestas para introducir y mejorar el Plan:

 

-Introducir la obligatoriedad en la distribución de agua a la población: la tarificación progresiva en función del consumo; la instalación de contadores individuales y la recuperación de costes en la gestión del agua. Hay que ir a la recuperación de costes y que el sector turístico pague el agua a su precio real dentro del principio de que el que más consume, más paga.

 

-Priorizar la realización de inversiones urgentes en las depuradoras, aumentando los tratamientos terciarios. Los principales problemas de contaminación difusa provienen de instalaciones en mal estado.

 

-Priorizar la reutilización del agua regenerada de calidad en el sector agrario con el fin de generar renta agraria con la creación de nuevos regadíos y recargar los acuíferos. Todo esto con un objetivo doble: aumentar la calidad y llegar al vertido cero (100% reutilización/infiltración.

 

-Realizar inversiones urgentes con el fin de disminuir las grandes pérdidas de agua en las redes públicas, y la separación de pluviales y fecales. El Plan Hidrológico da por buenas hasta el 30% de pérdidas por redes de abastecimiento urbano, lo que, según ASAJA-Baleares, da lugar a varias preguntas: ¿cuántas son las pérdidas de las redes de aguas sucias? ¿Cuántas pluviales se mezclan con fecales por falta de inversiones en la separación de redes? ¿Cuánta afección se genera al medio ambiente?

 

-Utilizar el máximo posible de agua desalada para el abastecimiento urbano, para así disminuir las extracciones y dejar recuperarse a los acuíferos.

 

-Poner en marcha un Programa de Gestión de Torrentes para aumentar al máximo el aprovechamiento/infiltración del agua.

 

-Que el 100% del Canon de Saneamiento y la mayor parte de la recaudación de la Ecotasa se invierta en solucionar los graves problemas en el conjunto del ciclo del agua.

 

-Poner encima de la mesa la cuestión del origen de la contaminación difusa de los acuíferos, que se atribuye a priori a una agricultura en proceso de extinción.

 

-Llevar a cabo con urgencia y seriedad la delimitación de las zonas inundables en suelo rústico por su afección a la actividad agraria y complementaria, mediante la elaboración de mapas de peligrosidad de inundación, y así acabar con la falacia de emplear unos mapas de zonas potencialmente inundables realizados hace años sin el objetivo de que fueran utilizados por las administraciones como zonas de riesgo sin ser así.

 

-Establecer unos plazos admisibles de respuesta a los ciudadanos por parte de la Administración hidráulica en las solicitudes de éstos respecto a nuevas concesiones o autorizaciones de pozos y otras cuestiones; y que en caso de que el plazo que se fije dentro de la lógica el silencio administrativo sea positivo, éste plazo sea como máximo de 6 meses.